El cuento es compartido tanto por vía oral como escrita;
aunque en un principio, lo más común era por tradición oral. Además, puede dar
cuenta de hechos reales o fantásticos pero siempre partiendo de la base de ser
un acto de ficción, o mezcla de ficción con hechos reales y personajes reales.
Suele contener pocos personajes que participan en una sola acción central, y
hay quienes opinan que un final impactante es requisito indispensable de este
género. Su objetivo es despertar una reacción emocional impactante en el lector.
Aunque puede ser escrito en verso, total o parcialmente, de forma general se da
en prosa. Se realiza mediante la intervención de un narrador, y con
preponderancia de la narración sobre el monólogo, el diálogo, o la descripción.
El cuento, dice Julio Cortázar, como en el boxeo, gana por
knock out, mientras que la novela gana por puntos. El cuento recrea
situaciones. La novela recrea mundos y personajes (su psicología y sus
caracteres).
En resumen, un cuento es una obra de ficción que se desarrolla
con ciertos seres y acontecimientos. Además, un narrador es quien presenta a
los personajes, los puntos de vista, los conflictos, y el desenlace.
Clásicamente, un cuento se caracteriza por su corta
extensión pues por cierto debe ser más corto que una novela, y además, suele
tener una estructura cerrada donde desarrolla una historia, y allí solamente
podrá reconocerse un clímax. En la novela, y aun en lo que se llama novela
corta, la trama desarrolla conflictos secundarios, lo que generalmente no acontece
con el cuento, ya que éste sobre todo debe ser conciso.
Los límites entre un cuento y una novela corta son un tanto
difusos. Una novela corta es una narración en prosa de menor extensión que una
novela y menor desarrollo de los personajes y la trama, aunque sin la economía
de recursos narrativos propia del cuento
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